POESIA
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AMOR DE LEJOS
Dos nombres
Por si pierdo la memoria Tatúame un beso en los labios, Déjame la caricia de tus manos, Si pierdo la memoria.
Por si pierdo la razón Y tu voz no reconozco Llévate mi nombre entre tus dedos, Si pierdo la razón.
Por si pierdo el recuerdo Del hechizo de tu piel, Tállame en los huesos tu nombre, Arráncame el sueño si duermo Para que tus ojos no se borren.
Por si pierdo la memoria Tatúame una caricia en las mejillas, Quítale al tiempo las manecillas, Si pierdo la memoria.
Por si pierdo la razón Y tu corazón desprecio, Guárdame tu nombre en mi sendero, Si pierdo la razón.
Llévate mi nombre, Sólo llévate mi nombre Para que no se borre de mi mente el recuerdo de un nombre ausente. 1999 |
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Si no podemos amarnos
Buscamos debajo de la piel las palabras, aquellas palabras truncadas por el dolor. Buscamos debajo de los ojos las miradas, aquellas miradas mudas por el amor, y sólo encontramos nuestros cuerpos atados, de pies y manos, a un recuerdo fragmentado.
pero...
¿De qué sirven las manos si no podemos tocarnos? ¿De qué sirven los ojos si no podemos mirarnos? ¿De qué sirven los cuerpos si no podemos amarnos?
Seguimos buscando la huella en la piel y perdimos el paso frágil y descalzo. Seguimos buscando el dulce en la hiel, y encontramos el dolor y el rechazo.
pero...
¿De qué sirve el odio si no podemos odiarnos? ¿De qué sirve el tiempo si no podemos olvidarnos? y ¿De qué sirve el amor si no podemos amarnos? 1999 |
El sueño
Amigo de la oscura noche, arrulla animado sin reproche; cuánto bien me has hecho, alivias mi corazón deshecho:
Después del rebumbio dos almas reviven, ocluyendo, con ansias, la viglia, sonríen. No se percatan de sus crueles feites y abandonan sus cuerpos innertes.
Se buscan sin bausa y se encuentran. Con el sueño se eximen y alientan, atraviesan el terrenal páramo baladí y vuelan tan alto como un baharí.
Juntos, tomados de la mano, bebían, en la profundidad del sueño, el crisma. El encuentro cotidiano seguirá, seguirá, sí, mientras el amor exista.
En la noche las dos almas se acarician, pero con el manto del día agonizan, porque despiertos los han separados, más en el sueño van de la mano.
Se termina el tiempo y deben despertar. Lágrimas acompañan la adusta despedida. Se separan para después volverse a encontrar y arrullar la cuna de la esperanza dormida.
El destino nos unirá con evo, no sé si en la tierra o en el cielo. El destino nos unirá sin miedo y viviremos así como en el sueño. 1995 |
Dorй (Paul-)Gustave (1832-1883) "The souls of Paolo and Francesca" |